La vivienda se estructura en dos plantas adaptadas a la pendiente natural del terreno. La planta sótano, concebida como un espacio más técnico, alberga el acceso rodado y las zonas de almacenamiento, y se conecta con la planta baja a través de una escalera interior y un ascensor, garantizando una circulación cómoda y funcional. Es en la planta baja donde se desarrolla la vida cotidiana y donde la relación con el exterior adquiere protagonismo.